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viernes, 2 de marzo de 2018

Alguien

TÍTULO: Alguien

AUTORA: Alice McDermott

EDITORIAL: Libros del Asteroide

FORMATO: Rústica

NÚMERO DE PÁGINAS: 307

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2015

SINOPSIS:

La vida, con sus pequeñas alegrías y momentos de felicidad, pero también con sus tristezas y desconcertantes altibajos, es el tema de esta novela extraordinaria. Los recuerdos aparentemente dispersos y desordenados de Marie Commeford, la protagonista y narradora de esta historia, una neoyorquina de origen irlandés, nos envuelve en una telaraña invisible en la que se entretejen la infancia, el despertar sexual, los primeros amores, la maternidad, la formación de una familia, la vejez.
En su narración, que recorre siete décadas de vida en Brooklyn, las escenas encajan con una ligereza y naturalizad pasmosa, convirtiendo en emocionante la que en apariencia era una existencia como tantas otras.
Una novela que nos reconcilia con los desengaños y las ilusiones cotidianas, con las pequeñas exigencias de la vida que tantas veces nos dominan y condicionan, y que confirman a Alice McDermott (ganadora del National Book Award y dos veces finalista del Pulitzer) como una de las más destacadas escritoras norteamericanas contemporáneas.

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Alguien es una novela sin pretensiones. No cuenta una historia de amor al uso, o un drama con desenlace inesperado, así como no es una comedia. Pero son todas esas cosas unidas en una vida.
Porque Alguien es la sencilla historia de una vida corriente. La historia de una mujer, Marie Comenford que, como otras muchas historias, la vamos conociendo poco a poco con aquellos pasajes que ella misma nos deja ver y que salen de su memoria como de un libro abierto por una página al azar, un libro que cuenta la historia de toda una vida, su vida. 

En un pintoresco y bullicioso barrio de Brooklyn, uno más de entre tantos de la época, con sus vecinas cotorreando, sus niños jugando en la calle y las ventanas abiertas de par en par. Allí comienza y acaba la historia de Marie.


A los siete años yo era una niña tímida, de aspecto cómico, con cara de pan, dos rajas negras por ojos, gafas gruesas, flequillo negro y una boca recta y seria: una caricatura de niña.


Así nos presenta Alice Dermott a nuestra protagonista. La pequeña Marie vive una infancia feliz rodeada de su familia: sus padres y su querido hermano Gabe a quienes adora y admira aunque más de alguna vez tenga algún que otro encontronazo.

Su hermano mayor es todo lo contrario a ella. Es atento y responsable hasta el extremo, lo que lo hace algo irritable, pero quizás esa forma de ser le haya llevado a su vocación religiosa. Una vocación que se tambaleará con el paso del tiempo pero que no le harán cambiar nunca su honesta personalidad.

Así son los Commeford, una familia de origen irlandés, como otras muchas en Brooklyn que intentan hacerse un hueco en el devenir de la vida neoyorquina. Ese Brooklyn, con su gente y sus malolientas calles atestadas de ruidosos coches, sus fábricas y su sofocante clima... Ese será el hogar de Marie y allí verá pasar el tiempo junto a sus seres queridos.


Abrí la ventana de un tirón y el sonido de la calle, el olor de la calle, inundó la habitación repentina, casi tangiblemente, subiendo por las paredes, cruzando el techo y bajando hasta la cama. El olor a humo de tráfico y a asfalto caliente, a basura y al fuego de las incineradoras.
-Ahí tienes -dije-. Huele a Brooklyn.


Marie y sus desastrosos ojos miopes serán testigos del cambio que, paulatinamente, va transformando tanto a su barrio como a la gente que habita en él. Ella acabará conociendo muy de cerca a toda la pequeña pero curiosa y pintoresca sociedad que convive con ella y su familia.

Así, la veremos crecer, tener "mejores amigas del alma", enamorarse y sufrir desengaños. La veremos, en definitiva, madurar y será ella quien nos lo cuente haciéndonos partícipes de sus tristezas y alegrías. De cómo descubrirá la muerte cercana, con todo el dolor que trae consigo y cómo esa misma muerte se verá desde otro punto de vista más superficial cuando comienza a trabajar en la funeraria del barrio, siendo conocida como el "ángel del consuelo" por todos aquellos vecinos que pasan por el velatorio en alguna ocasión.

Todas estas anécdotas formarán parte del repertorio con el que nuestra protagonista deleitará a sus hijos en más de una ocasión. Porque la veremos compartir su vida con otro "Alguien" y formará una familia a la que querrá tanto como la quisieron a ella la suya.


Menuda pieza era yo. Había estado a las puertas de la muerte. Había soportado el dolor sabía que podía enfrentarse a ello, enfrentarse al tiempo, valiente y cabezota, con un niño vivo entre mis brazos.


Así es nuestra Marie y así la iremos conociendo conforme avancemos en la lectura. Una lectura sencilla pero llena de sutileza, la que McDermott le da a cada detalle, haciéndola delicada y bonita, como la vida misma.



AUTORA


Alice McDermott nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. Es profesora de Humanidades en la Universidad John Hopkins y una de las autoras literarias más prestigiosas de su país. Ha publicado seis novelas: A Bigamist´s Daughter (1982), Aquella noche (1987, finalista del National Book Award y del premio Pulitzer), En bodas y entierros (1992, finalista del premio Pulitzer), Un hombre con encanto (1998, ganadora del National Book Award), Child of My Heart (2002), After This (2006, finalista del premio Pulitzer) y Alguien (2013).

PUNTUACIÓN: 3,5/5


lunes, 22 de enero de 2018

Ashenden Park


TÍTULO: Ashenden Park

AUTORA: Elisabeth Wilhide

EDITORIAL: Lumen

FORMATO: Cartoné

NÚMERO DE PÁGINAS: 443

FECHA DE PUBLICACIÓN: marzo de 2016

SINOPSIS:

Un buen día de la primavera de 2010, Charlie y Ros descubren que la tía Reggie les ha dejado en herencia una casa, pero no se trata de una casa cualquiera... En ocasiones, las paredes hablan, y eso es lo que ocurre en esta espléndida mansión situada en tierras cercanas a Reading, en Inglaterra. Su voz, que nos llega cabalgando el ruido de tuberías viejas y puertas que chirrían, nos acerca a la vida de hombres y mujeres muy dispares, que vivieron en épocas distintas y en condiciones muy diversas, pero todos encontraron cobijo bajo el techo de Ashenden Park.
¿Qué hacer con esta joya que a lo largo de más de doscientos años fue testigo de tanta alegría, tanto dolor, tantas emociones? Elisabeth Wilhide nos invita a una aventura donde el tiempo y el espacio andan de la mano: hay mucha vida en Ashenden Park, y el pasado asoma en cada página.


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Es muy curioso leer una novela donde el protagonista es una casa.... Porque Ashenden Park es la historia de una casa. Una mansión construida en la época victoriana, a la que llegaremos a conocer desde su nacimiento, la veremos crecer hasta adquirir su máximo esplendor y también envejecer con el tiempo, al igual que envejecen los moradores que por ella pasan y que, a pesar de sus buenas intenciones, son incapaces de devolverle el brillo que sus ajadas paredes tuvieron en otros tiempos.

Elisabeth Wilhide nos describe todos los atributos de esta singular protagonista, desde su mampostería hasta el acabado de sus columnas, desde el encaje de sus cortinas hasta las pinturas de sus enormes y altos techos.  Ashenden Park crece y se enriquece de aquellas personas que habitan, durante su larga vida, entre sus muros, pero también se apaga como una vela cuando el vacío se instala en sus diferentes alas. Un vacío que la hace envejecer ya que la vida de una casa solo existe cuando los que viven en ella la convierten en hogar.


La casa contiene tiempo. Sus muros conservan historias, muertes y nacimientos, idas y venidas, personas y sucesos que acontecieron en ella. Alguno de sus ocupantes (y no todos ellos han sido sus propietarios) la han tratado bien, otros la han descuidado de manera criminal.  De momento, no obstante, subsiste suspendida en una especie de vacío, como si se hubiera quedado dormida o alguien la hubiese hechizado.


Así se la encuentra en 2010 su último y legítimo heredero, Charlie Minton quien, si esperarlo, recibe esta inmensa casa como herencia y ahora se encontrará con el trabajo de intentar gestionar este nuevo patrimonio junto con su hermana Ros.

Las paredes destartaladas, las humedades y demás deterioros que sufre la estructura de este gran edificio la hacen casi inhabitable, pero no le quitan ni un ápice de la magnificencia que la acompañó desde su creación y que impone desde que aparece a lo lejos, alzada y majestuosa, como si el orgullo la impidiera derrumbarse para siempre.

Charlie puede reconocer ese poder que emanan sus paredes, testigos inertes de otros tiempos mejores... Y peores. Desde su creación en 1775, cada piedra supuso un arduo sacrificio para su arquitecto y creador, James Wood, y será el primero de muchos que a lo largo de los siglos la harán crecer y le darán la vida.

Conoceremos las historias de familias que pasaron por sus habitaciones, se colaron por sus inmensos salones y disfrutaron de las vistas de las tierras inglesas de Reading, cuando se asomaban a sus hermosos ventanales. Familias pudientes capaces de permitirse un hogar tan grande. Ashenden Park requiere un status que no todos podían permitirse, despertando la envidia y la desigualdad entre los habitantes de la región.


Su primera impresión al ver la casa, cómodamente asentada en la colina, había despertado y encendido su antigua rabia. Al ver las columnas de la fachada había pensado: políticos, jueves, generales. Nosotros aquí y vosotros allí. Ahora, mientras seguía los pasos de aquella mujer que se daba tanta importancia, su rabia aumentó. Mirara donde mirase veía los privilegios de la exclusión: las sillas, el armario, el empapelado de las paredes, el eco de los escalones de piedra. Cosas rancias y dinero no menos rancio. Incluso el estado de abandono de la casa poseía cierta grandeza.

Algunos de sus habitantes supieron apreciarla y quererla, otros la utilizaron como mero cobijo donde pasar los días hasta que vinieran tiempos mejores, sin guerras, sin sufrimiento y dolor y otros la dejaron envejecer de mala manera, abandonándola triste y sin alma.

Todas esas personas guardaban secretos que quedaron impregnados en los rincones de Ashenden y a lo largo de la novela, Elisabeth Wilhide nos descubre la historia de diferentes familias que pasaron por esta casa, en diferentes momentos de la historia y cuyas extraordinarias vivencias le aportaron esa chispa de vida necesaria para que siguiera irguiéndose majestuosa a lo largo de los siglos.


Quién sabe lo que nos espera y lo que nos deparará el futuro? La casa lo ignora. Sabe lo que quiere, pero es incapaz de dilucidar si lo conseguirá o no. ¿Y qué quiere?. Un corazón latiente.

Para terminar, la autora nos da la clave para visualizar esta enorme mansión en la real mansión de Basildon Park, en Berkshire. Una mansión utilizada en algunas adaptaciones de clásicos para el cine como Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, así como para otras series de época. 


AUTORA

Elisabeth Wilhide es una escritora estadounidense que vive en Londres desde 1967. Ha escrito una veintena de obras sobre arquitectura, decoración y diseño de interiores. Ha sido coautora de más de treinta libros y ha colaborado con autores como David Linley, Terence Conran o Tricia Guild. Su libro Scandinavian Modern Home fue Book of the Week en el Evening Standard en septiembre de 2008. Ashenden Park es su primera novela.



PUNTUACIÓN: 2,75/5

lunes, 10 de julio de 2017

La diosa de las pequeñas victorias

TÍTULO: La diosa de las pequeñas victorias

AUTORA: Yannick Grannec

EDITORIAL: Alfaguara

FORMATO: Rústica

NÚMERO DE PÁGINAS: 454

FECHA DE PUBLICACIÓN: abril de 2015

SINOPSIS:

Universidad de Princeton, 1980. La joven documentalista Anna Roth emprende una ambiciosa tarea: recuperar los archivos de Kurt Gödel, el matemático más fascinante y hermético del siglo xx. Su misión consiste en ganarse la confianza de la viuda de Gödel, Adele, una anciana muy peculiar, reacia a entregar esos documentos de gran valor científico.

Tras su primer encuentro, Adele establece sus reglas. Sabe que su muerte está próxima y tiene una historia que contar, un relato que nadie ha escuchado hasta entonces. De la Viena de los años treinta al Princeton de posguerra, de la Segunda Guerra Mundial al macartismo, del fin del ideal positivista a la llegada del arma nuclear, Anna se rinde a los encantos de una mujer que vivió confrontada a la difícil ecuación entre genio y amor, y que le proporcionará el valor necesario para cambiar su propia vida.

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Es sorprende que una simple novela pueda aportarte tantos conocimientos y descubrir personajes relevantes de la Historia de los que no tenías ni idea de su existencia. Hasta que no empecé a leer "La diosa de las pequeñas victorias", no fui consciente de la existencia de Kurt Gödel, un genio matemático que se codeó entre los grandes. Supongo que el hecho de ser un campo, el de las matemáticas, en el que no me siento muy cómoda, puede haber influido en mi total desconocimiento sobre nuestro protagonista, pero creo que no hay nada mejor como una agradable lectura para descubrirlo.

Pero no estamos ante una biografía de este gran hombre. La novela de Grannec no deja de ser una ficción sobre la vida de Gödel, pero contada a través de los ojos de su esposa, Adele Gödel. Con datos, acontecimientos e incluso anécdotas de rigurosa autenticidad, pero con la magia que otorgan las palabras para transportarnos a la complicada vida de una mujer arrastrada por la brillantez de su excéntrico esposo... Porque, en muchas ocasiones, detrás de un gran hombre se esconde una extraordinaria mujer.


Los matemáticos son como los niños que apilan ladrillos de verdades unos encima de otros para construir la pared que llenará el vacío del espacio. Se preguntan si algunos de ellos son realmente sólidos, si no harán que el conjunto se hunda. He demostrado que en determinadas partes de la pared, algunos ladrillos son inaccesibles. Nunca será posible, pues, comprobar que toda la pared es sólida.


Pero las mentes más brillantes suelen ser también las más atormentadas y son muchos los casos en los que, a lo largo de la historia, grandes pensadores y maestros en su campo perdían el razocinio por intentar encontrar esa verdad universal, esa respuesta perfecta que descubriera LA incógnita más imposible.

Gödel fue una de esas pobres almas atormentadas y Adele fue el bastón donde apoyarse, su faro en los momentos más oscuros y su guía en el difícil camino de la vida, aunque el precio que debió pagar por ello fue una existencia carente del amor y la felicidad que tanto se merecía.

La Viena de los años treinta fue la tímida espectadora del romance del matemático y la bailarina. Una mujer sin estudios pero valiente y decidida a encontrar su posición en un mundo lleno de prejuicios. Unas barreras que tuvo que superar provenientes de las personas más allegadas, así como la  perpetua intransigencia de su familia política. Todo para demostrar que era digna merecedora del afecto de Gödel.


Su vida, nuestra historia, el futuro del país: todo era un puro desorden. Yo tenía que limpiar aquella suciedad. Tenía que aprender a domesticar su caos si quería imaginar que teníamos un futuro. Yo es que soy así: díganme que soy necesaria y muevo montañas.


Así era Adele y así se lo transmite, a lo largo de la novela a la joven Anna, una documentalista de IAS (Instituto de Estudios Avanzados) que es enviada al asilo donde la señora Gödel pasa sus últimos  años de vida. Su misión es conseguir el Nashlass (el legado) de Kurt Gödel y para ello primero se tendrá que ganar la confianza de esta anciana con malas pulgas pero con una fascinante historia que contar.

La relación entre Anna y Adele se irá intensificando mientras esta última hace un somero recorrido por la vida de su esposo y la suya propia, unidos en la guerra y en las adversidades de una Europa convulsa que les llevará a establecerse finalmente en Estados Unidos. Su refugio será la prometedora ciudad de Princenton, donde Gödel consolidará todo su prestigio como matemático.


¿Qué eran el tumulto del mundo o las jeremiadas de una mujer comparados con el infinito de las matemáticas? Kurt siempre estuvo fuera del juego. "Aquí" y " ahora" eran una posición espacio-temporal desagradable, un imperativo que yo sí debía tener en cuenta para permitirnos sobrevivir.


La vida de Adele se acomodó en su nuevo hogar, aunque siempre con el sufrimiento de un marido cuyos brotes psicóticos no hacían más que empeorar, haciendo de la convivencia un campo de minas intransitable. Su soledad se intensificaba conforme la fama de su esposo crecía.  Su amargura eran un reflejo de esa soledad y era algo mucho más difícil de sobrellevar.

Es en este periodo donde aparecen en la vida de los Gödel personajes de la talla de Albert Einstein, Robert Oppenheimer o Wolfgang Pauli entre otros. Hombres cuya relación con el matemático será crucial y que ayudarán tanto al científico como a su cansada y susceptible mujer.

Todos ellos, sus teorías y descubrimientos, marcarán una época de auge empírico en esta ciudad y Adele será una privilegiada espectadora de todos estos acontecimientos, aunque no logre entender la mayor parte de estas amistosas pero sesudas conversaciones.


-La gente tiene derecho a intentar entender.
-Pues claro, Adele, querida. Pero los profanos se refriegan con la ciencia como los hebreos con el becerro de oro. El misterio de la complicidad va sustituyendo poco a poco al de la divinidad. Somos los nuevos sacerdotes ¡Oficiamos con nuestras batas blancas y nuestro acento no muy de fiar! Ya le llegará la vez amigo mío. Antes o después, será un mito.



Mientras la Guerra Fría aparece en los Estados Unidos, Gödel cubre su existencia con el telón de la desconfianza. Vive sumido en una paranoia llena de conspiraciones contra su persona, espionajes e intentos de eliminarle de las formas más rocanbolescas. De esas ideas extremas aparece su intención de recluirse, apartarse de la vida y dejar que ésta pase evitando al mundo y todo el contacto humano posible.

Su mente privilegiada se ve sumida en un caos que solo Adele entiende pero que  la exasperarla incluso a estas alturas del matrimonio. Los años pasan, los reconocimientos hacia su brillante marido crecen y ella sigue ahí, sujetando con hilos la estabilidad que une la locura con la realidad.


-Kurt nunca padeció esquizofrenia, como le pasaba a Nash. Los médicos le diagnosticaron una psicosis paranoide. Las matemáticas lo mataron y a la vez lo salvaron de la melancolía. Ejercitar la mente era lo que le mantenía de una sola pieza. Era un uso tan exclusivo que hasta se olvidaba de su propio cuerpo. A la vez un combustible y un veneno. No podía vivir ni con ellas ni sin ellas. Si hubiese dejado de investigar, le habría llegado antes el fin.


Durante su vida realizó muchas investigaciones y descubrimientos matemáticos, como el teorema de la incompletitud y otras teorías lógico-filosóficas que le aportaron numerosos reconocimientos. Se convirtió en uno de los lógicos más importantes de todos los tiempos, pero su pasión por las matemáticas fue también su perdición.

Adele vivió esa transformación de primera mano y esta novela no deja de ser una alabanza hacia ella. Un reconocimiento hacia este personaje que, aunque en las sombras, fue tan importante como su cónyuge . Una mujer valiente que nunca se separó del lado de su marido y supo acomodar su propia vida al reflejo de la de él.

Yannick Grannec crea una novela para todas esas Adele que vivieron a la sombra de grandes hombres que, gracias a sus pequeñas victorias, nunca dejaron de ser diosas en el Olimpo de la Historia.


AUTORA

Yannick Grannec, nacida en Francia, estudió en la École Nationale Supérieure de Création Industrielle. Es diseñadora industrial, profesora de Bellas Artes y una apasionada de las matemáticas. Escribió libros infantiles (Bleus, Rouges, Jaunes, Verts) antes de publicar su primera novela, La diosa de las pequeñas victorias, galardonada con el prestigioso premio de los libreros franceses en 2013, y que está siendo traducida con gran éxito en varios países. 
En la actualidad Grannec vive en Saint-Paul-de-Vence y escribe su nueva novela.


PUNTUACIÓN: 4/5

lunes, 14 de noviembre de 2016

Alfred y Emily

TÍTULO: Alfred y Emily

AUTORA: Doris Lessing

EDITORIAL: Lumen

FORMATO: Cartoné

NÚMERO DE PÁGINAS: 320

FECHA DE PUBLICACIÓN: octubre de 2009

SINOPSIS:

La vida no es solo lo que tenemos entre manos, sino lo que hubiera podido ser, pero son pocos los grandes autores que pueden cambiar el pasado con éxito, utilizando la escritura como herramienta vital.

Doris Lessing ha querido rendir un homenaje a sus padres, imaginando qué hubiera sido de su vida si la Primera Guerra Mundial no hubiese truncado el porvenir de la joven pareja. El peso del conflicto fue como un castigo que planeó sobre la pequeña Doris desde su infancia y... "Aquí estoy, intentando escapar de esta monstruosa herencia, intentando ser libre", escribe la autora. Para conseguirlo, en la primera parte del libro Lessing inventa para sus padres una vida donde no hubiera existido la guerra, y en la segunda cuenta cómo fue su vida en realidad, primero en Inglaterra y luego en África, intercalando en las páginas del texto unas viejas fotos familiares.

Ficción y autobiografía a la vez, acertada amalgama de imaginación y recuerdos, la novela más reciente de esta gran narradora demuestra una vez más el talento de una mujer que, a sus noventa años, sabe escribir su propia vida como si de un cuento se tratara.

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Es un placer poder leer algo de esta gran autora, Premio Nobel de Literatura, y comenzar por el final, es decir, leyendo uno de los últimos libros que escribió a una edad avanzada aunque no por ello, menos bueno o interesante.

Alfred y Emily son dos libros en uno. Por un lado Doris Lessing nos sumerge en una historia ficticia. La historia de sus padres si la I Guerra Mundial no hubiera truncado sus sueños. La Gran Guerra afectó sus vidas para siempre, al igual que a millones de personas, tanto directa como indirectamente, pero ¿Qué hubiera pasado si esta guerra nunca hubiera sucedido? ¿Qué hubiera sido de estos dos ilusionados y prometedores jóvenes si la guerra no hubiera invadido de lleno sus vidas?



Podría haber conocido a Alfred Tayler y Emily McVeagh en la actualidad, tal como los he descrito, tal como podrían haber sido de no haber estallado la Gran Guerra. Espero que habrían aprobado las vidas que he imaginado para ellos.



De esta forma, Lessing nos ofrece una novela corta cuyos personajes son reales, pero cuyas historias personales han sido modificadas por la inigualable pluma de su hija.

En esta primera parte conoceremos la vida de Alfred y la de Emily por separado. Sus esperanzas y anhelos aderezados con aquellos datos reales que Doris pudo conocer en las conversaciones que de niña tuvo con ellos. Las historias y anécdotas que le fueron contando están entre estas páginas, pero con el toque creativo de una hija que quiso darles un futuro distinto, acorde con sus ilusiones, tal y como se hubieran merecido de no haber existido la Primera Guerra Mundial.



Una vez, estando en Banket, en Rodesia, vino a visitarnos una mujer danesa sin motivo aparente, que yo recuerde. Era alta, risueña y rubicunda, y hasta el día de hoy me veo de niña, sentada sobre su regazo y entre sus brazos, pensando: "Le gusto, le gusto más que a mi madre. Y a mi padre le gusta mucho ella". De esa tarde surgió Betsy, la esposa de Alfred: me encantó poder unir a mi padre con alguien cálido y amable.



Lessing nos hace un retrato de cada uno de ellos bastante realista y nada sentimentaloide. Como en la vida misma, tanto Alfred como Emily viven momentos duros y de pesar, pero con un común denominador: la fuerza e independencia para poder enfrentarse a una Inglaterra en auge, con ganas de cambiar y evolucionar.

La segunda parte del libro está formada por pequeños fragmentos de la vida de nuestra autora con sus padres. Una segmentada biografía en la que Lessing nos ofrece pequeños momentos de su vida en los que sus padres estaban presentes.

Es una forma de hacernos comprender aún mejor como era este matrimonio y hasta qué punto le afectó la Gran Guerra.


Alfred Tayler, hombre vigoroso y saludable, fue herido gravemente en la Primera Guerra Mundial, intentó vivir como si no fuera un inválido, pero la enfermedad pudo con él. Al final de una vida que acabaría demasiado pronto, decía suplicante: "a un perro enfermo se le libera del sufrimiento, ¿por qué a mí no?"


La cojera producida por la amputación de una pierna, el síndrome post traumático que le acompañó toda su vida  producido por lo que tuvo que ver, sentir y vivir en la guerra, así como una diabetes mal tratada, fueron las causas de que Alfred no pudiera vivir una existencia plena.

Pero Emily tampoco fue feliz una vez terminado su servicio de enfermera en esta cruel y devastadora guerra. 


Era enfermera. Había ejercido la profesión durante años en uno de los hospitales más importantes del mundo. Había cuidado heridos de una guerra mundial. En la actualidad es fácil comprender que se encontraba en un estado de terrible ansiedad: la invadía en pánico, miraba hacia el futuro y sentía que estaba atrapada, sin salida.


La guerra los unió, pero también los separó para siempre, creando una línea invisible entre ambos, un abismo de incomprensión que supieron sobrellevar juntos. Pero sus hijos, y en especial la observadora e inteligente Doris, fueron conscientes de ello, percibiendo los rastros que dejaba la tristeza en sus semblantes.

La relación con su madre siempre fue muy tormentosa y hasta pasados muchos años, nuestra autora no fue capaz de comprender qué se escondía detrás de esa neurótica mujer capaz de sacarla de quicio con sus comentarios y actitudes.

Y entre discusión y discusión había una madre. Una madre que siempre quiso lo mejor para sus hijos y les ofreció la mejor de las educaciones. Aquella que se podían permitir, a pesar de vivir en los confines de la civilización que siempre conocieron.


¡Qué maravillosa narradora era mi madre! También nos leía cuentos de autores conocidos, y eran historias maravillosas, pero nada comparable a las inventadas por ella.


Las heridas de guerra no siempre aparecen visibles. Hay otro tipo de heridas, más profundas y más dañinas, que se esconden en el interior de las personas. Personas como Alfred y Emily, seres ajenos a una guerra que les cambió para siempre.


Me costó mucho tiempo darme cuenta de ello, mi madre no tenía cicatrices visibles, ni heridas, pero esa tan víctima de la guerra como mi pobre padre.


Lessing nos abre sus recuerdos, tanto en texto como en antiguas fotografías de su pasado que acompañan este libro, para darnos a conocer a dos de las personas más influyentes en su vida y, así, también nos hace conocedores y partícipes no solo de su biografía, sino de las atrocidades que una Gran Guerra puede hacer en las personas que tienen la mala suerte de vivirla en primera persona.

Víctimas que, aunque no acabaron en las trincheras, también sufrieron enormemente esos momentos, cambiándolos para siempre y viendo como sus seres queridos también cambiaban, dejando de ser esos jóvenes que un día tuvieron la ilusión por conocer, descubrir y hacer de este, un mundo mejor.


Esa guerra, la Gran Guerra, la guerra que acabaría con todas las guerras, se instaló en mi niñez. Para mí, las trincheras estaban tan presentes como cualquier otra realidad visible. Y aquí sigo, intentando descargarme del peso de ese monstruoso legado, intentando liberarme de él.



AUTORA

Doris Lessing, hija de padres ingleses, nació en Persia (ahora Irán) en 1919 y a la edad de cinco años se trasladó con su familia a Zimbabwe. Volvió a Inglaterra en 1949 llevando bajo el brazo el manuscrito de Canta la hierba, su primera novela, que se publicó al año siguiente con gran éxito de crítica y público. Desde entonces Lessing siempre ha residido en Londres y su presencia en el panorama literario europeo ha sido constante. Son numerosos los galardones que le han sido otorgados, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 2001 y el Premio Nobel de Literatura en 2007.

Autora prolífica, a menudo conflictiva en sus planteamientos y genial narradora, de entre todos sus libros le gusta destacar El cuaderno dorado (1962), Memorias de una superviviente (1974), La buena terrorista (1985), El quinto hijo (1988), De nuevo, el amor (1996) y sus recopilaciones de cuentos. Acompañan su obra narrativa tres volúmenes de talante autobiográfico, entre los que se encuentra Made in England, y varios libros de ensayo. 


PUNTUACIÓN: 4,5/5

domingo, 9 de octubre de 2016

El último día de Terranova

TÍTULO: El último día de Terranova

AUTOR: Manuel Rivas

EDITORIAL: Alfaguara

FORMATO: Rústica

NÚMERO DE PÁGINAS: 275

FECHA DE PUBLICACIÓN: noviembre 2015

SINOPSIS:

La vida de Vicenzo Fontana está a punto de entrar en Liquidación Final cuando su librería se ve asediada por la codicia implacable de los especuladores inmobiliarios.
Es el año 2014 y Terranova corre peligro de desaparecer tras más de sesenta años de resistencia ante los temporales más duros de la historia. Décadas en las que, dirigida primero por sus padres -Amaro y Comba- y por su tío Eliseo, y luego por él, fue siempre refugio para disidentes, perseguidos, libros prohibidos y contrabandistas de cultura. Un territorio de la memoria con una geografía propia, un sitio donde el exilio nunca ocurrió.

Aunque Terranova fue su hogar, Vicenzo, que arrastra en la vejez las secuelas de una enfermedad infantil, se rebela en su juventud contra los libros. Alejado del ambiente familiar, conoce en Madrid a Garúa, una enigmática chica argentina con la que regresa a Terranova a finales de 1975. Es entonces cuando aprende de los libros todo lo importante, aquello que su familia siempre supo: cómo fingen, cómo ayudan, cómo enseñan a amar, cómo acompañan y cómo salvan.

El último día de Terranova es el relato de una lucha silenciosa contra la barbarie. Con la sensibilidad y el dominio del lenguaje que caracterizan su narrativa, Manuel Rivas construye una emocionante historia protagonizada por seres al tiempo valerosos y vulnerables, cuya vida es la suma de todo lo que cuentan, lo que imaginan y lo que jamás llegan a decir.

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Manuel Rivas es uno de los grandes escritores de reconocido prestigio del panorama literario actual. Aparte de algún artículo suelto en diarios, no había tenido oportunidad de adentrarme en su universo literario, a pesar de tener en su haber novelas de la talla de El lápiz del carpintero, entre otras.

El último día de Terranova me llamó la atención, en primer lugar, por su temática. La historia de una librería en sus últimos retazos de vida. Con una liquidación en ciernes debido a la implacable usurpación de la especulación urbanística, Terranova no deja de ser un pequeño reducto del romanticismo más trágico que viven actualmente muchos establecimientos con este mismo oficio.

Valientes santuarios del saber que siguen su periplo a duras penas, luchando contra las adversidades de un presente que les da la espalda, pero con toda la fuerza de los principios más clásicos que las hacen navegar a contracorriente, con la esperanza de llegar a buen puerto.

Abnegada y acérrima defensora del libro, mi interés por esta obra es retratado nada más leer esta especie de apología que Manuel Rivas realiza de estos espacios, territorios obsoletos pero cargados de magia. Las librerías.

Todas ellas se encuentran en esta novela reflejadas en un solo nombre, Terranova, cuyo final se encuentra cerca y su historia, tanto pasada, presente, como la su desolador destino futuro, la iremos descubriendo conforme avancemos en sus páginas.

Pero Terranova esconde más detrás de sus estanterías llenas de libros. La historia que cuentan sus paredes es la historia de su ubicación, Galicia y, sobre todo, la historia de sus propietarios. Una familia marcada por la época que les tocó vivir y donde los libros harán siempre de protagonistas.

Vicenzo Fontana será nuestro particular Cicerón en esta historia. Es al que le toca pasar por este desafortunado trance de cerrar lo más preciado que tiene. La especulación inmobiliaria y los interés monetarios de aquellos que, anclados en este perverso sistema, no ven más allá de sus propios beneficios


Sitúese en la realidad, Fontana, dijo Old Nick paternal. A mí también me duele el cierre de una librería como Terranova. Pero ya ha perdido el tren. Estamos en otro tiempo. Ahorrémonos el drama, el escándalo de que lo saquen a la fuerza ¿Por qué no se va a la aldea? se merece una vida tranquila.


Estos factores son corrosivos y hacen más daño si cabe a un Vicenzo que ve como el legado de su familia, después de décadas de lucha,  va a caer en manos de esa injusticia contra la que han peleado tanto tiempo.

Con saltos temporales sobre el presente y el pasado de nuestro personaje, Manuel Rivas nos presenta a todos aquellos que hicieron de Terranova algo más que una simple librería. Un lugar donde aprender, conocer y descubrir más mundos, donde ver la vida con diferentes perspectivas, sin miedo a lo desconocido, sin censuras ni cortapisas y con la libertad como bandera universal.

Los padres de Vicenzo fueron los primeros en enarbolar esa bandera. Amaro y Comba, junto con su querido tío Eliseo. Ellos y la joven Garúa, esa chica argentina que le tocó el corazón y le hacía sonreír con la misma facilidad con la que ella montaba en bici cargada con un fardo lleno de libros de Terranova.

Cada uno de estos personajes, así como tantos otros que pasan por la vida de Vicenzo, forman una parte fundamental de su corazón y todos se encuentran presentes en Terranova aunque ya no estén en la actualidad.

Rincones mágicos como la "Cámara Estenopeica" donde su padre pasaba la horas. Un hombre reservado y enigmático que, en momentos oportunos, se convertía en Polytropos, ese sabio estudioso de la Odisea capaz de embelesar con su dialéctica a todo aquel que se acercaba por su librería.


Amaro, en la Universidad, era ya conocido por su pasión por la Odisea. Le habían dado el título honorífico de "El hombre que más sabe de Ulises", No sin ironía, pues no disimulaba su saber. Como Ulises, tenía el vicio de hablar. Le gustaba más que el vino. Mientras los demás bebían, él disfrutaba narrando.


Su tío Eliseo y esas historias donde la realidad y la ficción se mezclaban por momentos y que tanto le ayudó a superar en la infancia los avatares de la poliomielitis. Una enfermedad que le tuvo encerrado en un pulmón de acero y donde aprendió a ver la vida a través de un pequeño espejo retrovisor.

La vida de una librería marcada por la dictadura que tanto daño hizo a la cultura y a los libros, pero donde Terranova sobrevivió a duras penas, defendiendo el saber prohibido de manera clandestina. Esos libros censurados y escondidos a posibles registros y que procedían de todos los lugares del mundo, desde el Nuevo Continente hasta el Antiguo, pasando por la vecina Portugal.


Así que el hijo de Amaro Fontana, ¿eh?. El hijo de Terranova. Porque aquí, entre nosotros, lo llamamos así, sin más, Terranova. El comisario anterior, aún andará por ahí el viejo, lo apodaba Polytropos. Por astuto, decía, el de las mil mañas. Astuto tiene que ser. El mayor abastecedor de libros prohibidos de Galicia.


La joven Garúa, que aparece en la vida de Vicenzo de la forma más romántica posible, con un libro como "culpable" de su encuentro. Ella también llega a habitar  en Terranova. Su vida, también marcada por la convulsa historia de Argentina, se vuelve tan importante para nuestro protagonista como la suya propia y la de su familia tanto humana como animal que mora entre las paredes de Terranova.


Tenemos que protegerla Vicenzo. Esta joven está llena de almas. Por algo llegó a Terranova.


Historias sobre la vida, la muerte y la supervivencia, no solo de una librería, sino de las personas que aparecen en ella para darle sentido.
Una historia donde el lector tendrá que descubrir qué ocurrirá finalmente con esta trágica liquidación, pero con la garantía de estar siempre bien guiado por la luz que Rivas nos ofrece en forma de faro. Ese faro gallego que busca " A ver quién anda por la Línea del Horizonte".


AUTOR

Manuel Rivas nació en A Coruña. Desde muy joven trabajó en prensa y sus reportajes y artículos están reunidos en El periodismo es un cuento (Alfaguara, 1997 y 2015), Mujer en el baño (Alfaguara, 2003) y A cuerpo abierto (Alfaguara 2008). Una muestra de su poesía está recogida en la antología El pueblo de la noche (Alfaguara, 1997) y La desaparición de la nieve (Alfaguara, 2009). Como narrador obtuvo, entre otros, el Premio de la Crítica española por Un millón de vacas (1990), el Premio de la Crítica en Gallego por En salvaje compañía (Alfaguara, 1994), el Premio Nacional de Narrativa por ¿Qué me quieres, amor? (Alfaguara, 1996), el Premio de la Crítica española por El lápiz del carpintero (Alfaguara, 1998) y el Premio Nacional de la Crítica en Gallego por Los libros arden mal (Alfaguara, 2006), considerada como una de las grandes obras de la literatura gallega y elegida Libro del Año por los Libreros de Madrid. En 2012, Alfaguara publicó sus cuentos reunidos bajo el título Lo más extraño. Sus últimos libros publicados son la novela Todo es silencio (Alfaguara, 2010), finalista del Premio Dashiell Hammett de novela negra y llevada al cien en 2012 por José Luis Cuerda, la narración autobiográfica Las voces bajas (Alfaguara, 2012), el libro de viaje a la India Vicente Ferrer. Rumbo a las estrellas, con dificultades (2013) y el libro de poemas A boca da terra (2015).


PUNTUACIÓN: 3/5

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mi querido Mijael

TÍTULO: Mi querido Mijael

AUTOR: Amos Oz

EDITORIAL: Siruela

FORMATO: Rústica

NÚMERO DE PÁGINAS: 269

FECHA DE PUBLICACIÓN:  2005

SINOPSIS:

"Escribo porque las personas a las que amaba han muerto. Escribo porque cuando era niña tenía una gran capacidad de amar y ahora esa capacidad de amar está muriendo. No quiero morir". Así comienza el relato en primera persona de Jana, la historia de un matrimonio y de su ruptura. La que ha sido definida como una moderna madame Bovary israelí es una estudiante de literatura hebrea. En la universidad conoció a un geólogo, Mijael Gonen, se casó con él, y poco a poco, una enrarecida distancia se abrió paso entre los dos. La narración, muy femenina, de Amos Oz avanza, con estilo breve, cotidiano, y sondea los pensamientos más ocultos y las emociones más profundas en la confesión de la protagonista. Con rara habilidad, el autor logra captar los mínimos matices del carácter y del sentimiento, saca a la luz, con lucidez y delicadeza, los motivos de la frustración y del sufrimiento, y llega al origen del progresivo encerrarse de Jana en un mundo trepidante de maravillosas aventuras imaginarias, fantasías sexuales y terribles pesadillas, en el cual "su" querido y tranquilo Mijael nunca logrará penetrar. Como telón de fondo de esta magnífica novela psicológica, la silueta de una ciudad, Jerusalén, en los años cincuenta, sobre la que aletea el espectro de la guerra.

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Estamos ante una novela psicológicamente compleja. Amos Oz nos introduce en la mente de Jana, una joven judía cuya vida pasa ante nuestros ojos. Una vida sencilla marcada por el encuentro con Mijael, un joven estudiante de geología. Un hombre tranquilo e introvertido pero con algo que mueve el corazón de Jana. 

Ellos comenzarán una vida y ella será nuestra guía por esta convivencia. Pero nuestra protagonista tiene en su interior un torbellino de sensaciones y sentimientos que es incapaz de manifestar en el exterior. Esta complejidad la hará sufrir en su día a día. La vida avanza y ella sigue los pasos que la sociedad le marca sin casi enterarse, dejando atrás un mundo diferente a la monotonía que inunda su realidad.

Esa realidad también la conforma la vida en el Jerusalén de los años 50, al que veremos cambiar y transformarse con los años, con sus conflictos tanto militares como sociales y culturales y que Amos Oz nos va dejando preciosas pinceladas en el transcurso de la historia.

Nuestro joven matrimonio tendrá que aprender a vivir en una sociedad, por un lado ortodoxa y anquilosada en los preceptos de la religión y, por otro, abierta al progresismo intelectual y las ganas de ampliar metas en todos los sentidos de la vida.

Pero Jana no es feliz y su amargura proviene de su interior. Atrapada en su propia incapacidad de ser feliz con la vida que ella misma ha creado a la vera de Mijael.


Escribo porque las personas a las que amaba han muerto. Escribo porque cuando era niña tenía una gran capacidad de amar y ahora esa capacidad de amar está muriendo. No quiero morir


Este comienzo de la novela de Oz es el presagio de una atormentada protagonista que nos va contando cómo  transcurre su vida, los años pasan y ella se sumerge en la tristeza más irracional que el ser humano puede encontrar, la que nos producimos nosotros mismos cuando somos incapaces de aceptar lo que tenemos o simplemente queremos algo más que no podemos obtener. Ese anhelo de Jana nos lo muestra en su necesidad de amor y pasión... Algo que Mijael no podrá darle por mucho que se esfuerce en hacerla feliz.

Su esfuerzo acrecienta el sufrimiento de su mujer. Un deseo de querer y odiar a alguien a partes iguales y que altera su ánimo de manera constante y progresiva.


Sus palabras me producían una tranquilidad similar a la que me envolvía después de la siesta, la tranquilidad del despertar hacia el ocaso, cuando el tiempo se redondea y yo estoy en calma y las cosas están en calma a mi alrededor.


La transformación interna de Jana se genera de manera paulatina desde el comienzo de la novela hasta su vida ya consolidada con Mijael. Ella se aferrará a su marido y él será incapaz de comprender los sentimientos y deseos que hacen sufrir a su mujer.

Tan ajeno a las convulsiones internas que sufre Jana, Mijael sigue con su vida sencilla y pausada e intenta, por todos los medios, estabilizar su tambaleante matrimonio.


Debíamos tener consideración el uno con el otro, cuidar los modales, no molestar ni empujar, y tampoco husmear demasiado. Ser amables y estar tranquilos.


Sus continuos cambios de humor chocan con el muro de la tranquilidad de Mijael, su querido Mijael. Él, siempre dispuesto y siempre atento, calman la tempestad que se desencadena dentro de Jana y con la que tiene que aprender a vivir.

La vida en pareja, las relaciones familiares, siempre problemáticas. Los vecinos y sus vidas paralelas... Todo ello, con el telón de fondo de Jerusalén. Una ciudad querida por este autor israelí y mostrada en todo su esplendor, desde sus ricos amaneceres hasta los callejones más tortuosos.


Toda Jerusalén está en silencio. Nada se materializa. Las expectativas se refinan y se convierten en cristalina transparencia. La ciudad se oscurece.


Termino la novela con la vaga sensación de no haber podido entender del todo la complejidad del alma de Jana. Todos los matices que entre sus páginas aparecen y que la enriquecen de manera sorprendente.

Mi querido Mijael es una novela suave, triste y tranquila y Amos Oz es un autor brillante, lleno de recursos y con un amor incondicional a sus raíces.



AUTOR

Amos Oz (Jerusalén, 1939), Premio Israel de Literatura 1998, Premio Internacional Catalunya 2004 y Premio Goethe 2005, vive en Arad, ha sido traducido a veintiocho idiomas y es uno de los más prestigiosos escritores israelíes de nuestro tiempo, así como un reconocido intelectual comprometido con el proceso de paz en Oriente Próximo.

De este autor, Siruela ha publicado también No digas Noche, Un descanso verdadero, Una pantera en el sótano, El mismo mar, Contra el fanatismo, Una historia de amor y oscuridad, que recibió el Premio France Culture 2004, y La bicicleta de Sumji.



PUNTUACIÓN: 3/5

miércoles, 22 de junio de 2016

El corazón helado

TÍTULO: El corazón helado

AUTORA: Almudena Grandes

EDITORIAL: Tusquets Editores

NÚMERO DE PÁGINAS: 933

FORMATO: Rústica

FECHA DE PUBLICACIÓN: febrero de 2007

SINOPSIS:

El día de su muerte, Julio Carrión, prestigioso hombre de negocios cuyo poder se remonta a los del franquismo, deja a sus hijos una fortuna considerable pero también una herencia de sombras, con muchos puntos oscuros en su pasado. Nunca le gustó recordar su juventud, ni sus peripecias en la División Azul. En su entierro, en marzo de 2005, su hijo Álvaro, el único que no ha querido dedicarse a los negocios familiares, se sorprende por la presencia de una mujer joven y atractiva, a la que nadie reconoce y que tal vez fue la última amante de su padre. Raquel Fernández Perea, por su parte, hija y nieta de exiliados republicanos en Francia, conoce muy bien el pasado de su familia, sus frustraciones y esperanzas, y no ha podido olvidar el episodio más misterioso de su infancia, la extraña visita en la que acompañó a su abuelo, recién regresado a Madrid, a casa de unos desconocidos con los que intuyó que existía una deuda pendiente. Ahora, el azar hará que Álvaro Carrión y Raquel Fernández Perea se conozcan y se sientan atraídos sin remedio. Así descubrirán hasta que punto sus viejas historias familiares son capaces de proyectarse en sus propias vidas, donde se entrecruzan y convergen de manera dramática.

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jueves, 18 de febrero de 2016

La tienda de antigüedades

TÍTULO: La tienda de antigüedades

AUTOR: Charles Dickens

EDITORIAL: Nocturna Ediciones

NÚMERO DE PÁGINAS: 782

FORMATO: Rústica

FECHA DE PUBLICACIÓN: marzo de 2011

SINOPSIS:

La pequeña Nell Trent es huérfana y vive con su abuelo en la tienda de antigüedades que este regenta. Marcados por la pobreza, ambos intentan salir adelante... hasta que el abuelo recurre al malvado prestamista Daniel Quilp, un enano deforme y jorobado.

A partir del momento en que Quilp entra en escena, Nell y su abuelo emprenden un viaje a través de Inglaterra. Recorren pueblecitos, ciudades ennegrecidas por el hollín, lugares llenos de miseria. Y en su peregrinaje, en la más pura tradición cervantina, alternan con una variopinta galería de personajes: feriantes, carboneros que leen el fuego, maestros domadores de perros, dueñas de museos ambulantes, dandis con un sentimiento trágico de la vida y ponis obstinados.

Publicada por entregas entre 1840 y 1841, "La tienda de antigüedades" es una de las obras de Dickens más desconocidas en España y, pese a ello, de las que más fama dieron al autor. Tras la publicación del último capítulo, los lectores estadounidenses irrumpieron en los muelles de Nueva York para pedir noticias acerca del final a los marineros que volvían de Inglaterra. Recientemente, periódicos estadounidenses compararon la excitación popular ante la publicación del último tomo de "Harry Potter" con la de "La tienda de antigüedades".

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Siempre es un placer leer a Dickens. Sus obras son un ejemplo de buena literatura clásica y todos deberían, en algún momento, leer alguna de sus obras. Luego puede suceder que te enamores al leerla y no puedas abandonar ninguno de sus títulos.

En mi caso, todo comenzó con un clásico para niños de David Copperfield y, aunque todavía me quedan grandes obras de este autor por leer, creo que acabo de encontrarme con una tan olvidada como maravillosa y que gracias a Nocturna Ediciones, he podido disfrutar de lo lindo con ella,  La tienda de antigüedades.

La obra tiene un comienzo curioso ya que el propio Dickens se hace protagonista de su novela y nos muestra, en primera persona, a los que serán sus personajes fundamentales. Un curioso comienzo que le da, si cabe, mayor realismo a la trama de la novela y la enmarca dentro de ese Londres frío y desapacible donde los seres humanos convergen por calles  angostas y húmedas para llegar a un destino incierto y misterioso.

Nuestro autor, como un peregrino más por estos laberintos, sale a contemplar la nocturnidad londinenses para acabar en una tienda de antigüedades donde dos figuras antagónicas, un viejo en los albores de la senectud y una niña en el esplendor de la belleza lozana, viven o malviven con gran esfuerzo pero sin perder un ápice del amor que se procesan y que encoge el corazón de cualquiera que los conoce.


Pero ya entrando en sueños, toda la noche me asaltaron los mismos pensamientos, y las mismas imágenes tomaron posesión de mi cerebro. Una y otra vez tenía delante de mí las estancias oscuras y tenebrosas; las adustas armaduras con su fantasmal y mudo aspecto; las caras retorcidas, que reían desde la madera o la piedra; el polvo, el orín y el gusano que vive en la madera, y... sola, en medio de tantos muebles viejos, de tanta fea vetustez, la hermosa joven durmiendo apaciblemente, sonriendo en medio de sueños ligeros y radiantes.

Esa hermosa joven se llama Nell y, junto a su abuelo, comenzarán un peregrinaje movidos, por una parte, por las malas artes del malvado usurero Daniel Quilp que los dejará en la mayor de las ruinas y, por otra, por una enorme ilusión por encontrar un mundo mejor, alejados de los sinsabores de la gran ciudad y en busca de esa tranquilidad y sosiego que necesitan porque nuestra Nell desea, más que nada en este mundo, conseguir que su abuelo sea feliz y todo su empeño, en su corta e inexperta vida, se centra en ese amor incondicional que la llevará hasta los límites más insospechados.

Pues lo que había hecho que Nell rompiera a llorar no eran los días monótonos privados de compañía alegre o agradable; no eran las oscuras y sombrías tardes ni las largas y solitarias noches; no era la ausencia de los sencillos placeres que hacen palpitar un corazón joven ni no conocer de la infancia más que la debilidad y la viva sensibilidad. Ver al anciano agobiado por algún pesar oculto, observar su estado de agitación constante, abrigar a veces el horrible temor de que pudiera perder el juicio (y detectar en sus palabras o miradas el inicio de una triste locura); vigilar, esperar y escuchar la confirmación de estas cosas día tras día, y sentir y conocer que, ocurriera lo que ocurriera, los dos estaban solos en el mundo sin nadie que les ayudara, aconsejara o cuidara...


Entre las calles de esa lúgubre ciudad, dejarán al joven Kit, un pobre chaval, cuya honradez y bondad le harán no perder la esperanza en encontrar, algún día, a sus amos que con tanto cariño cuidó. Las vicisitudes de este joven serán una trama paralela que el lector descubrirá entre las páginas del libro y que no estarán exentas de momentos, tanto de gran alegría como del mayor de los pesares.

En este primer vislumbre de la trama y como algo natural en las novelas de Dickens, el alma humana muestra todos sus caracteres. Desde la bondad más absoluta encarnada por la hermosa Nell, hasta la villanía más traicionera y maligna, que encontramos en la figura de Quilp. Entre esos dos personajes, encontramos un gran abanico de almas: desde la del inocente borracho, hasta la de los avariciosos abogados; desde almas de gran corazón, como el maestro de escuela, hasta la astucia de los truhanes titiriteros. Todos ellos se cruzan en el camino de nuestros queridos protagonistas para ejercer su influencia y encaminarlos hacia el mal o el buen camino en su largo periplo.

Esas personas con las que Nell y su abuelo se encontrarán, servirán de pequeñas migajas que, como en el cuento de Hansel y Gretel, guiarán los pasos de un misterioso hombre que no ha parado de buscar a nuestros peregrinos desde que llegó a Londres.

La belleza de la joven será un instrumento de supervivencia para los dos, trabajando como vendedora de guirnaldas, mendigando un poco de pan e incluso presentando un museo ambulante en el que vivirán una temporada gracias a la señora Jarley.

La belleza de la niña, unida a su gentil y delicado porte, produjo una gran sensación en aquella ciudad de provincias (...) Los adultos empezaron a interesarse por aquella joven de ojos brillantes, y algunos mozos se enamoraron perdidamente y, cuando salía del museo de cera, le lanzaban a los pies envoltorios llenos de nueces y manzanas con una nota redactada en perfecta caligrafía.

El sorprendente magnetismo que desprende Nell, la hacen más valiosa ante nuestros ojos lectores y le otorga un halo de luz sincera que conmoverá a todas y cada una de las personas que se crucen en su camino. Es por ello que nos duele y atormenta cuando ella misma es consiente de las debilidades del ser humano, reflejadas en el ser más querido y amado. Su abuelo, sin desvelar más que un poco de su débil carácter, se encuentra corrompido por un tipo de enfermad que lo hace más peligroso y vulnerable si cabe y será un duro reto añadido, al que nuestra joven heroína tendrá que enfrentarse.

¿Cuándo acabará su viaje? ¿Hasta donde llegarán? Esas son preguntas que el lector tendrá que encontrar entre las páginas del libro. Pero Dickens nos muestra, además, una historia paralela a este peregrinaje. El joven Kit, antes nombrado, y ese misterioso señor que busca a nuestros protagonistas se encontrarán en Londres y vivirán también dificultades provocadas por otros señores de dudosa moral que, mirando sus propios y mezquinos intereses, pondrán todas las trabas posibles para conseguir sus propósitos haciendo daño, de manera cruel e intencionada, a los demás. Aunque los nobles fines que mueven a Kit y el desconocido serán lo suficientemente fuertes como para enfrentarse a todas las dificultades.

El hecho es, caballeros, que me encuentro en una situación muy dolorosa y completamente inesperada. Vine a esta ciudad con la alegre esperanza de no encontrar ningún obstáculo ni dificultad en el logro de mi propósito pero he aquí que me veo obstaculizado y detenido por un misterio que no puedo desentrañar.

En esta lista de malechores se encuentra el grotesco Quilp. Su fealdad física es semejante a su interior, pero será la persuasión sobre aquellas personas de carácter  débil, su mejor arma para conseguir los fines más deplorables. 

Cuando el campo se convierte en ciudad, nuestros peregrinos se ven envueltos en una indigencia no buscada y encontrarán la mayor de las miserias. La pobre Nell, siempre al cuidado de su abuelo, tendrá que llegar a sus límites para conseguir sobrevivir a costa de sus mermadas fuerzas.

¡Por qué habrían ido a aquella ciudad ruidosa cuando había en el campo lugares tranquilos en los que sobrellevar el hambre y la sed con menos sufrimiento! En aquella ciudad no eran más que átomos en medio de un montón de miserias, cuya visión no hacía sino aumentar aún más su desvalimiento y congoja.

El campo versus ciudad, la bondad versus la maldad, la juventud y belleza versus la vejez y fealdad y la vida versus la muerte. Dickens nos muestra estos contrastes a lo largo de todo el libro. Y como lo bueno y lo bello, encarnado en la figura de Nell acaba superando todo lo malo. Así llegarán a un destino apacible donde podrán descansar con la ayuda de aquellas personas que, con buen corazón, les ayudarán a olvidar todas las penalidades pasadas.

Esta niña ha lucha heróicamente contra todas las dudas y todos los peligros, contra la pobreza y el sufrimiento, sostenida solamente por un fuerte afecto y por la conciencia de la rectitud. Sí, el mundo está lleno de estos heroísmos. Yo tengo aún que aprender que las pruebas más duras y mejor sobrellevadas son aquellas que nunca son narradas en ningún libro, pero que se padecen a diario. ¡Cómo no asombrarme ante la historia de esta niña!.


Todos acabamos asombrados por la historia de Nell, su fuerza de voluntad y su amor incondicional hacia su viejo abuelo. Todos nos sentimos identificados con nuestros personajes cuando son víctimas de las injusticias y cuando viven tremendas alegrías. Eso hace Dickens en La tienda de antigüedades, demostrarnos que, una vez más, el alma humana sale vencedora y triunfa por encima de las penalidades a las que nos vemos sometidos.

Una obra densa en contenido pero fácil de leer gracias a un lenguaje cercano y sencillo. Dickens lo vuelve a hacer, y solo nos queda quitarnos el sombrero e inclinar nuestra cabeza ante su poder narrador. 


AUTOR

Charles Dickens nació en Portsmouth en 1812. Tras una dura infancia marcada por la pobreza, lo que a los doce años le llevó a trabajar en una fábrica de betún para zapatos, en 1827 comenzó a ejercer de pasante en un bufete de abogados. Siete años después, el Morning Chronicle lo contrató como periodista político. Estas dos experiencias le servirían para, en 1836, publicar sus dos primeros libros: Esbozos (con el pseudónimo de Boz), una recopilación de artículos, y la novela Los papeles póstumos del club Pickwick. Ese mismo año contrajo matrimonio con Catherine T. Hogarth y se convirtió en editor de la revista literaria Bentley´s Miscellany hasta 1939.

En 1842 publicó Notas de América, sonde defendía la abolición de la esclavitud. Murió en 1870 de un ataque de apoplejía. En su funeral se distribuyó un epitafio impreso que rezaba: "(...) fue un simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido; y, con su muerte, el mundo ha perdido a uno de los más grandes escritores ingleses".

Algunas de sus obras son Oliver Twist (1837-1839), Cuentos de Navidad (1843), David Copperfield (1849-1850), Historia de dos ciudades (1859) y Grandes esperanzas (1860-1861).



PUNTUACIÓN: 3/5